
Sólo el río más largo del mundo y además el más caudaloso podía merecer cruzar tantos países, tantas personas y modos distintos de ver la vida. Con una flora y una fauna tan variada como su mismo cauce, con especies tan únicas como el delfín rosado y con otras de no tan buena reputación como las pirañas.
Nunca he pisado nisiquiera la selva, pero el día que esto ocurra sin duda El Amazonas será un motivo más para quedarme sin aliento y al segundo recobrarlo. Valoremos más el Río Amazonas, y dejemos de verlo como algo ajeno, puesto que siempre ha sido de nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario